Sirven las mujeres para esta profesión Esta es la pregunta que planteaba Teodoro de Anasagasti en marzo de 1932 en un artículo sobre las jóvenes que estudiaban en ese momento en la Escuela de Arquitectura de Madrid. Para entonces ya había en España mujeres medicas, abogadas, profesoras, veterinarias e incluso diputadas, pero ninguna arquitecta.